Ventajas frente a la construcción tradicional

Ventajas frente a la construcción tradicional

La principal diferencia entre nuestro sistema y la construcción tradicional no está únicamente en el resultado final, sino en la forma en la que se gestiona todo el proceso. Apostamos por un modelo industrializado y en seco que introduce un nivel de control difícil de alcanzar en una obra convencional.

Desde el primer momento, cuando se firma una vivienda con nosotros, el cliente dispone de plazos y precios cerrados. El proyecto se define completamente antes de iniciar la fabricación, lo que permite fijar un calendario realista y un presupuesto que no varía durante la obra. No existen sobrecostes derivados de imprevistos, ni ampliaciones de plazo por desviaciones en la ejecución. Lo que se acuerda al inicio es exactamente lo que se entrega al final.

Este nivel de control es posible porque la mayor parte de la vivienda se fabrica en nuestras instalaciones, bajo condiciones estables y planificadas. A diferencia de la construcción tradicional, donde la ejecución depende de múltiples factores externos y de la coordinación en obra de distintos gremios, nuestro sistema permite trabajar con procesos definidos y repetibles.

Otro aspecto clave es la mano de obra especializada. El sector de la construcción tradicional sufre actualmente una escasez creciente de profesionales cualificados, lo que afecta tanto a los plazos como a la calidad final. En nuestro caso, este problema no existe. Todos los gremios trabajan de forma permanente en nuestras instalaciones, formando equipos estables y especializados en el sistema constructivo.

Esta concentración de profesionales en un entorno industrial no solo mejora la coordinación, sino también las condiciones de trabajo. Se eliminan desplazamientos constantes, se trabaja en espacios seguros y controlados y se favorece la especialización. Como consecuencia, la calidad de la ejecución aumenta y los tiempos se mantienen constantes.

Desde el punto de vista técnico, la fabricación en fábrica permite una mayor precisión en cada detalle. Las tolerancias se reducen, los encuentros se resuelven previamente y el control de calidad es continuo. Esto se traduce en mejores aislamientos, mayor estanqueidad y un comportamiento energético más eficiente que el que suele lograrse en obra tradicional.

El montaje final en parcela es rápido, limpio y con una afección mínima al entorno. Se generan menos residuos, menos ruido y menos interferencias, algo especialmente valorado en entornos residenciales.

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