Acabados y personalización: una vivienda hecha a medida
Uno de los grandes valores de nuestro sistema constructivo es que, aunque el proceso esté completamente industrializado, la vivienda final es totalmente personalizada. La forma de construir es eficiente y precisa; el resultado es único y adaptado a cada cliente hasta el último detalle.
Desde las primeras fases del proyecto, el diseño se desarrolla de manera conjunta. No trabajamos con soluciones cerradas ni catálogos limitantes. Cada decisión se toma junto al cliente, integrando sus ideas, preferencias y necesidades en un sistema que está preparado para asumirlas sin complicaciones técnicas.
En el interior, la personalización comienza por los elementos que se utilizan a diario. Los mecanismos de iluminación, enchufes e interruptores se eligen según el estilo deseado, desde opciones minimalistas hasta soluciones más técnicas o decorativas. La distribución de puntos de luz se diseña específicamente para cada vivienda, teniendo en cuenta el uso real de los espacios y la sensación que se quiere transmitir en cada estancia.
Los suelos forman parte esencial de esa identidad. Es posible optar por distintos tipos de pavimentos, tanto continuos como por piezas, adaptando el material al uso de cada zona de la casa. El sistema modular permite una ejecución precisa, con encuentros limpios y una calidad de terminación constante en toda la vivienda.
En los aseos y baños, la personalización es total. Revestimientos, sanitarios, griferías, muebles y distribución se definen de forma individual. Cada baño puede responder a un estilo distinto o a una funcionalidad concreta, sin condicionantes derivados del sistema constructivo. Todo se integra en fábrica, con controles previos que garantizan el correcto funcionamiento una vez instalada la vivienda.
En el exterior, ofrecemos plena libertad estética, aunque siempre acompañamos al cliente con criterios técnicos y de durabilidad. En este sentido, solemos sugerir de forma sutil el uso de revestimientos cerámicos, ya que aportan una gran ventaja a largo plazo: prácticamente eliminan el mantenimiento. Además, el sistema constructivo facilita la creación de relieves y juegos volumétricos en fachada, lo que permite diseñar estilos originales, contemporáneos o atemporales sin recurrir a soluciones complejas.
Los cambios de plano, texturas y combinaciones de piezas cerámicas se integran directamente en el diseño del módulo, logrando fachadas con personalidad propia y un excelente comportamiento frente al paso del tiempo y las condiciones climáticas.
Cualquier idea que tenga el cliente puede estudiarse e incorporarse. El hecho de diseñar y fabricar en un entorno controlado nos permite anticipar soluciones, validar detalles y adaptar el proyecto sin improvisaciones. La vivienda no se adapta al sistema; el sistema se adapta a la vivienda que el cliente quiere construir.

